LCP
Bueno: 2,5 s o menos
Largest Contentful Paint
¿Cuánto tarda en aparecer el contenido principal?
- Bueno
- hasta 2,5 s
- Mejorable
- 2,5 a 4 s
- Malo
- más de 4 s
Diseñamos y construimos sitios pensados para convertir: rápidos, claros, medidos y preparados para que Google y los motores de IA los entiendan. Y todo queda a tu nombre, sin retención ni costo de salida.
Velocidad, en concreto
Google publica tres métricas de experiencia real de usuario y define cuándo cada una es buena. No son opiniones de diseño: miden lo que le pasa a una persona cuando abre tu sitio en su teléfono, con su señal. Si esas tres están en rojo, estás pagando por tráfico que se va antes de leerte.
Bueno: 2,5 s o menos
Largest Contentful Paint
¿Cuánto tarda en aparecer el contenido principal?
Bueno: 200 ms o menos
Interaction to Next Paint
¿Cuánto tarda la página en responder a un clic?
Bueno: 0,1 o menos
Cumulative Layout Shift
¿Se mueve el contenido mientras la persona lee?
Este sitio es la demostración del estándar que vendemos. Está construido con un stack estático que entrega HTML puro, sin la carga de plugins que arrastra una instalación típica de WordPress. Puedes medirlo tú mismo con cualquier herramienta gratuita de rendimiento, que es exactamente lo que le pedimos a cualquier agencia que diga que hace sitios rápidos.
Cómo trabajamos
Cada fase tiene un entregable y una aprobación. Así el proyecto avanza sin volver sobre lo ya decidido, que es lo que hace que un sitio web se estire durante meses.
Antes de dibujar nada, alineamos qué tiene que lograr el sitio y cómo vamos a saber si lo logró. Salir de aquí con objetivos difusos es la causa número uno de proyectos que se estiran.
Logo, fotos, textos, accesos y cualquier cosa que solo tú tienes. Es la fase donde más proyectos se atrasan, así que entregamos una lista de verificación concreta y con fechas.
Primero la estructura (qué páginas, qué jerarquía, qué camino hace un visitante hasta contactarte) y después el diseño visual. En ese orden, porque un sitio bonito con mala arquitectura no convierte ni posiciona.
Hasta 2 rondas de ajustes
Un punto de corte explícito. Lo aprobado se construye; lo que aparezca después se evalúa y se cotiza si cambia el alcance. Es lo que permite comprometer una fecha de lanzamiento.
Construcción con prioridad móvil, rendimiento cuidado desde el primer día y las bases técnicas de posicionamiento incorporadas, no agregadas al final.
Que no haya un enlace roto, un botón mal puesto ni un botón que falte. Se revisa en distintos dispositivos y navegadores, se valida la medición y se prueba cada formulario.
Publicación, redirecciones si el sitio reemplaza a otro, y capacitación a tu equipo para que puedas editar sin depender de nadie. Entregamos accesos y documentación.
Sin sorpresas
Casi todos los conflictos en proyectos web nacen de un alcance que nadie escribió. Preferimos escribirlo antes.
Lo que sale del alcance acordado
Y lo decimos antes, no a mitad de camino
Propiedad
Es sorprendente la cantidad de empresas que descubren tarde que no son dueñas de su propio dominio. Esto es lo que hacemos para que eso no te pase.
Dominio
Archivos y accesos
Alojamiento
Después del lanzamiento
El plan de mantención cubre alojamiento, certificado de seguridad, respaldos periódicos, actualizaciones y mejoras de velocidad, con horas dedicadas cada mes. Es opcional y se contrata desde el cuarto mes. Lo decimos con todas sus letras porque un sitio abandonado acumula deuda técnica en silencio, y esa deuda se paga completa el día que se rompe algo.
Si además quieres que el sitio traiga tráfico, la web se conecta con el trabajo de posicionamiento, con las campañas de paid media y con la automatización del seguimiento. Es el mismo sistema.
Preguntas frecuentes
Un sitio corporativo estándar toma entre cuatro y ocho semanas; un ecommerce, entre seis y doce. El plazo depende del alcance y, sobre todo, de la velocidad con que lleguen los contenidos y las aprobaciones. Se fija antes de partir y se sostiene con hitos, no con promesas.
Que un motor generativo pueda entender qué haces, para quién y con qué respaldo. En concreto: datos estructurados correctos, contenido que responde preguntas de forma directa, arquitectura clara, autoría visible y un archivo llms.txt. Sin eso, la IA describe tu negocio a partir de lo que otros dicen de ti.
Depende del alcance real, no del número de páginas. Un sitio institucional, una landing de campaña y un ecommerce con catálogo son tres proyectos distintos. Cotizamos después de entender qué tiene que lograr el sitio, y el precio queda cerrado antes de empezar, con lo que incluye y lo que no por escrito.
Si la base técnica permite competir, mejorar sale más barato y conserva el posicionamiento ganado. Si el sitio es tan lento o está tan mal construido que cada mejora choca con un límite, rehacerlo es lo correcto. La auditoría lo determina con evidencia, y en cualquiera de los dos casos hace falta un plan de migración.
Sí, cuando corresponde. WordPress sigue siendo la opción correcta para muchos proyectos, sobre todo si tu equipo va a editar contenido a diario. Para sitios donde la velocidad es argumento de venta usamos stacks estáticos: este mismo sitio está construido así. La herramienta se elige por el caso, no por moda.
Siempre. El dominio se registra y permanece a tu nombre, y al cierre entregamos archivos fuente, base de datos y accesos, sin retención ni costo de salida. No usamos la propiedad de los activos como forma de retener clientes.
No por defecto. El diseño de la interfaz sí; la producción de piezas gráficas (fotografía de producto, retoque, recorte de fondos, ilustraciones) se cotiza aparte. Lo decimos antes para que no aparezca como sorpresa a mitad de proyecto.
Hasta dos rondas de ajustes sobre la propuesta de diseño, y ajustes de texto ilimitados durante la implementación. Cambios de estructura o funcionalidades no contempladas en el alcance se cotizan aparte. Es la forma de que el proyecto llegue a la fecha comprometida.
El alojamiento va incluido los primeros meses. Después eliges: llevártelo a un servidor propio con todo entregado, o quedarte con el plan de mantención, que cubre alojamiento, certificado de seguridad, respaldos, actualizaciones y mejoras continuas. Un sitio sin mantención se degrada, y eso también se cobra caro.
Una persona con capacidad de decidir, los contenidos e imágenes que solo tú tienes, y aprobaciones en los plazos acordados. La causa número uno de atraso en proyectos web no es el desarrollo: es esperar textos, fotos o una respuesta.
En la sesión revisamos qué tienes hoy, qué le falta para vender y si conviene mejorarlo o rehacerlo.
Hitos es una agencia de desarrollo web en Chile que construye sitios para empresas que ya venden y necesitan vender más: rápidos, ordenados para Google y para los motores de IA, y diseñados para convertir visitas en contactos o pedidos. No entregamos folletos digitales. Entregamos la pieza donde aterriza el tráfico y donde el negocio gana o pierde.
Esa distinción es todo el encargo. Un folleto informa; una herramienta de venta produce. Por eso el trabajo no termina cuando el sitio se ve bien: termina cuando revisamos que no haya un enlace roto, ni un botón mal puesto y, sobre todo, que no falte un botón donde la persona estaba lista para actuar.
La web tampoco se piensa sola: recibe el tráfico del servicio de SEO y de las campañas de paid media, y entrega cada contacto al sistema de automatización. Si la web falla, todo el gasto anterior se convierte en visitas que rebotan.
Una página web convierte cuando el visitante entiende en segundos qué vendes, si le sirve a él y qué tiene que hacer ahora. Todo lo demás es consecuencia: jerarquía visual clara, velocidad, prueba social donde se decide, formularios cortos y un camino sin obstáculos hasta la acción. El diseño ayuda, pero no salva un mensaje confuso.
Después de auditar decenas de sitios, los frenos se repiten con una fidelidad casi aburrida:
En nuestros casos de éxito el patrón se repite: el salto grande llega cuando el tráfico crece y, a la vez, la web deja de perder a la gente que ya llegó.
Los Core Web Vitals son tres métricas con las que Google mide la experiencia real de tus visitantes: cuánto tarda en aparecer el contenido principal (LCP), qué tan rápido responde la página cuando alguien interactúa (INP) y cuánto se mueve el diseño mientras carga (CLS). Google evalúa el percentil 75 de las visitas reales, y móvil y escritorio se miden por separado.
Traducido a lenguaje humano y a consecuencias de negocio:
| Métrica | Qué mide en palabras simples | Umbral “bueno” | Qué pierdes si no lo cumples |
|---|---|---|---|
| LCP (Largest Contentful Paint) | Cuánto demora en verse el elemento principal, normalmente la imagen o el titular de arriba | 2,5 segundos o menos | Visitantes que abandonan antes de leer tu oferta, sobre todo en móvil |
| INP (Interaction to Next Paint) | Cuánto tarda la página en reaccionar al tocar un botón, abrir un menú o escribir | 200 milisegundos o menos | Clics repetidos, formularios abandonados y la sensación de que el sitio está pegado |
| CLS (Cumulative Layout Shift) | Cuánto salta el contenido mientras la página termina de cargar | 0,1 o menos | Clics en el botón equivocado y desconfianza justo antes de convertir |
El rango que Google marca como “necesita mejorar” va de 2,5 a 4 segundos en LCP, de 200 a 500 milisegundos en INP y de 0,1 a 0,25 en CLS. Por encima de esos techos, la métrica se considera deficiente.
Una advertencia honesta: los Core Web Vitals verdes no te hacen rankear solos. Son un factor de experiencia de página, no un sustituto del contenido ni de la autoridad. Pero funcionan como desempate y, sobre todo, como negocio: aunque Google no existiera, un sitio que responde rápido convierte mejor que uno que hace esperar.
Un sitio rápido no se logra instalando un plugin de caché al final del proyecto. Se logra decidiendo bien la arquitectura al principio: cuánto código se ejecuta en el navegador, cuántas consultas hace el servidor antes de responder y cuánto pesan las imágenes y las fuentes. La optimización posterior solo maquilla decisiones estructurales.
Este mismo sitio es la prueba del argumento. Está construido con Astro, genera HTML estático y no depende de WordPress: cuando alguien entra, el servidor ya tiene la página lista y no la arma consultando una base de datos y ejecutando plugins. Eso se nota en los tres Core Web Vitals a la vez. Preferimos que nos evalúes midiendo nuestra casa antes que leyendo una promesa.
Conviene rediseñar cuando la base técnica sirve y el problema es de mensaje, estructura o estética. Conviene reconstruir cuando la plataforma limita la velocidad, el CMS acumula deuda técnica, la arquitectura de URLs es un desorden o cada cambio pequeño exige tocar código frágil. La pregunta correcta no es qué tan viejo se ve, sino qué tan caro es cambiarlo.
| Señal en tu sitio actual | Rediseño (mantener la base) | Reconstrucción (nueva base) |
|---|---|---|
| Se ve anticuado pero carga bien y es estable | Recomendado | Innecesario |
| Core Web Vitals en rojo pese a optimizaciones | Insuficiente | Recomendado |
| Cada cambio depende de sumar un plugin más | Insuficiente | Recomendado |
| Buen posicionamiento y contenido que rankea | Recomendado, con cuidado | Solo con plan de migración estricto |
| No admite ecommerce ni integraciones | Insuficiente | Recomendado |
| Hackeos o vulnerabilidades recurrentes | Insuficiente | Recomendado |
Aquí viene la advertencia que más caro le sale a las empresas: rediseñar sin plan de migración destruye posicionamiento. Cuando cambian las URLs y nadie mapea las redirecciones 301, Google encuentra cientos de páginas con error, pierde el historial de cada dirección y reparte de nuevo la autoridad que tu sitio tardó años en acumular. La caída suele aparecer a las pocas semanas del lanzamiento, cuando el equipo ya celebró.
Evitarlo no es complejo, pero es meticuloso: inventario de URLs actuales, identificación de las páginas que hoy traen tráfico, mapa uno a uno de redirecciones y monitoreo en Search Console las semanas posteriores al lanzamiento.
Una web optimizada para SEO se diseña con la estructura de búsqueda ya definida: qué páginas existen, qué intención cubre cada una, cómo se enlazan entre sí y qué jerarquía tienen los encabezados. Cuando eso se decide después de maquetar, el SEO queda condenado a parchar decisiones que ya se tomaron mal.
El síntoma clásico es un sitio precioso con cuatro páginas: home, nosotros, servicios y contacto. Se ve impecable y no tiene dónde rankear, porque no existe una página por cada cosa que la gente busca. Corregirlo después significa crear páginas nuevas, reordenar el menú y rehacer plantillas ya aprobadas: el doble de trabajo.
Por eso, cuando el proyecto web nace dentro de una estrategia de posicionamiento, la arquitectura de información sale del keyword research y no de una intuición de diseño. En rubros con reglas propias, como clínicas y centros médicos, esa estructura contempla además cómo busca el paciente.
Un sitio preparado para la IA es aquel que ChatGPT, Perplexity, Gemini y los AI Overviews pueden leer, entender y citar con confianza. Eso exige tres capas: contenido que responde preguntas concretas de forma directa, datos estructurados que definen quién eres y qué ofreces, y una entrega técnica limpia que no obligue al modelo a adivinar.
En la práctica, el contenido se escribe respondiendo primero y desarrollando después: un párrafo que responde en dos líneas es mucho más citable que uno que se calienta durante media página. Los datos estructurados (organización, servicios, productos, preguntas frecuentes y reseñas) le entregan al modelo hechos verificables en lugar de prosa que interpretar. Y el archivo llms.txt, más una política explícita sobre qué rastreadores de IA pueden acceder, ordena qué partes del sitio quieres que los modelos consideren.
Que el sitio se genere como HTML estático ayuda más de lo que parece: varios rastreadores de IA no ejecutan JavaScript con la tolerancia de Google. Si tu contenido solo aparece después de que el navegador ejecuta código, para esos modelos tu página está en blanco. Cuando el objetivo es aparecer en las respuestas generadas, se trabaja de forma dedicada en nuestro servicio de AEO.
No existe una plataforma correcta para todos los casos. WordPress sigue siendo la decisión sensata para muchos proyectos, los sitios estáticos ganan cuando la prioridad es velocidad y estabilidad, y el desarrollo a medida se justifica solo cuando el negocio necesita lógica que ninguna plataforma resuelve. Elegir por moda sale caro.
| Criterio | WordPress | Sitio estático (Astro y similares) | Desarrollo a medida |
|---|---|---|---|
| Autonomía para editar | Alta, con CMS familiar | Media, requiere CMS conectado | Depende del panel que se construya |
| Velocidad de base | Aceptable, exige mantención constante | Muy alta por defecto | Alta si se diseña bien |
| Superficie de seguridad | Mayor: core, temas y plugins | Mínima: sin base de datos expuesta | Media, según integraciones |
| Ecosistema de plugins | Enorme | Limitado, se resuelve con código | Todo se construye |
| Costo de mantención | Recurrente y necesario | Bajo | Variable |
| Cuándo elegirlo | Blog activo, equipo que publica solo | Sitios corporativos y landings, prioridad en velocidad e IA | Portales con lógica propia |
Un ejemplo real: la web institucional de ICOR Research & Innovation Center se construyó en WordPress porque el cliente ya tenía la infraestructura, su equipo publicaba de forma autónoma y el proyecto no exigía nada que WordPress no resolviera bien. Esa era la decisión correcta, no la que nos habría gustado defender técnicamente.
Un ecommerce se juega en tres puntos: que el visitante encuentre el producto, que entienda cuánto cuesta y que el checkout no lo pierda. Todo lo demás, por bonito que sea, es decoración alrededor de esos momentos. La arquitectura de categorías, las fichas y el flujo de pago son el proyecto.
Hay un error donde muchas tiendas se disparan en el pie: esconder el precio. Un visitante que no lo encuentra se va rápido y sin dejar rastro. Uno que sí lo ve, aunque no compre en línea ese día, se lleva el número en la cabeza y empieza a acomodar su presupuesto alrededor de tu producto. Pasa igual con un auto: saber cuánto cuesta el que te gusta es el primer paso para comprarlo algún día. Ocultar el precio no protege el margen, solo te saca de la decisión.
Un proyecto de ecommerce agrega además la configuración de la plataforma, la pasarela de pago (Transbank, MercadoPago o Stripe según el caso), la estructura de catálogo, las reglas de impuestos y envíos, la plantilla de fichas y el tracking de conversiones con píxel y GA4. Los indicadores dejan de ser visitas y pasan a ser conversión de checkout, abandono de carrito e ingreso por sesión.
El costo de una página web depende del número de plantillas únicas a diseñar, de la cantidad de páginas, de las integraciones necesarias (CRM, pagos, reservas, facturación), del idioma y de si el contenido existe o hay que producirlo. Trabajamos con precio fijo cerrado antes de partir, no con horas abiertas, y el ecommerce parte de una base mayor.
Que el alcance tenga límites declarados por adelantado (rondas de ajustes acotadas, diseño de piezas gráficas cotizado aparte, funcionalidades nuevas fuera del precio base) no es rigidez burocrática: es lo que permite comprometer ese precio y una fecha. Un proyecto con rondas infinitas de cambios no tiene precio ni plazo, tiene una cuenta abierta. Si buscas al proveedor más barato de la plaza, no somos tu agencia.
Un sitio corporativo toma entre 4 y 8 semanas según su complejidad, y un ecommerce entre 6 y 12 semanas según el tamaño del catálogo y las integraciones. El plazo real casi nunca lo define el desarrollo: lo define la velocidad con que llegan los contenidos y las aprobaciones desde el lado del cliente.
Los proyectos que se estancan lo hacen siempre en el mismo lugar: textos que nadie escribe, fotos que están por llegar, una aprobación que espera a alguien que no participó en el brief. Nada de eso es un problema de código.
Un proyecto web avanza a la velocidad de las decisiones del cliente. Para cumplir plazo necesitamos cinco cosas concretas, definidas desde el kick off:
Antes de firmar con una agencia de desarrollo web, pregunta quién queda como titular del dominio, qué te llevas si te vas y cuánto cuesta salir. Esas tres respuestas dicen más que un portafolio completo. Si alguna se responde con vaguedades, ya sabes lo que va a pasar el día que quieras cambiar de proveedor.
La mantención web cubre monitoreo de disponibilidad, certificado SSL vigente, respaldos periódicos, actualizaciones de seguridad del CMS, mejoras de velocidad y ajustes de contenido con horas dedicadas. Es un servicio mensual recurrente con alcance propio, no una cortesía indefinida que se pide por WhatsApp cuando algo se rompe.
Lo planteamos así por una razón práctica: un sitio sin mantención se degrada en silencio. Los plugins quedan desactualizados y abren vulnerabilidades, los certificados vencen, los formularios dejan de enviar correos sin avisar y la velocidad se erosiona con cada imagen pesada. Nadie lo nota hasta que el sitio cae, y entonces el costo ya no es mensual: es una emergencia.
Se mide con indicadores verificables: disponibilidad sobre 99,5%, score de PageSpeed, vulnerabilidades resueltas, horas usadas frente a disponibles y tickets cerrados en el mes. Es opcional: si prefieres administrar el sitio con tu equipo, te entregamos todo lo necesario para hacerlo.
No, si la migración se planifica. El riesgo no está en cambiar de sitio, sino en cambiar las URLs sin mapear redirecciones 301 desde cada dirección antigua a su equivalente. Cuando ese mapa existe y se conservan los contenidos que rankean, el traspaso de autoridad ocurre en semanas. Cuando no existe, la caída puede tardar meses en revertirse.
Podemos escribirlos nosotros o partir de los tuyos. Lo importante es definirlo en el brief inicial, porque es la variable que más mueve el plazo. Si el contenido lo produce tu equipo, necesitamos fechas comprometidas; si lo producimos nosotros, entra al alcance antes de comenzar el diseño, no después de aprobarlo.
Sí, y el proyecto incluye la capacitación para hacerlo. Las secciones que cambian seguido (textos, imágenes, noticias, productos) quedan editables sin tocar código. Lo que conviene no mover sin apoyo son las plantillas y la estructura de URLs, porque ahí un cambio pequeño puede costar posicionamiento.
Depende del objetivo. Una landing page que convierte es la herramienta correcta cuando tienes una campaña con un mensaje único y quieres medir conversión sin distracciones. Un sitio completo es necesario cuando buscas posicionamiento orgánico, porque el SEO requiere una página por cada intención de búsqueda que quieras cubrir.
Con datos definidos antes de lanzar. Dejamos configurados GA4 y Search Console, con los formularios y las acciones importantes marcados como conversión, para comparar contra el sitio anterior. Lo que importa es tasa de conversión, contactos generados y páginas indexadas, no la cantidad de cumplidos que recibe el diseño.
Sí, y suele funcionar muy bien. Entramos como el equipo que construye y ordena la plataforma, mientras el equipo interno mantiene la marca y la operación diaria. Lo que sí pedimos es claridad sobre quién decide y quién aprueba: un proyecto con dos capitanes avanza a la mitad de la velocidad.
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